Divorcio, y exquisito respeto a los hijos

     Hay pocas cosas tan difíciles de hacer, como llevar a cabo una separación o divorcio de pareja en la que los integrantes tienen hijos comunes y además cuentan con bienes materiales.

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     Quienes se están separando de la que hasta ahora ha sido su novia, marido, novio o mujer, o que ya se han separado, han de tomar la decisión de poner por delante de todo el bienestar de sus hijos, y, después de ello, una nueva redistribución de su patrimonio.

     Con independencia de la edad que tengan sus hijos, en algún momento se parecieron algo a las figuras que pueden ver a continuación. O si son bebés o todavía no han nacido, se llegarán a parecer bastante a estas caricaturas.

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     Los hijos suelen ser hijos del amor, del enamoramiento, de aspectos maravillosos de los adultos. Su personalidad se estructura en base a la de sus padres, progenitores o tutores, y a la relación entre estos y ellos. Y sufren cuando uno de sus padres daña al otro. Dañan mucho a un hijo si le hacen daño a su cónyuge, y más todavía si esto se realiza en presencia del menor.

     ¿Qué terrible! ¿Verdad!

     ¡Nadie quiere dañar a sus hijos! —podría decirse—. ¡Claro que no! Habitualmente solo se hace de forma consciente.

     Cuando en una familia ocurre —o es inminente que acontezca— una separación de los progenitores, es fácil que se den algunas de estas situaciones:

     – Uno de los progenitores considera a los hijos más suyos que de la otra persona, por lo tanto, solo concibe que sea él quien se quede con la custodia, y en principio no está en su ánimo poner objeciones al otro para que los vea tanto como lo desee. Puede que sea la madre, debido a que el hecho de haberlos parido y ‹sufrido» sienta que le otorga un «privilegio» especial. O pueda que sea cualquiera de ellos, porque gracias a los medios económicos de él/ella se han estado cubriendo las necesidades materiales de los menores.

     En esta situación se da siempre una lucha de poder que —aunque no sea física—, colabora a sembrar en la personalidad de los vástagos una tendencia a sentir que se puede poseer a personas.

     – Uno o ambos progenitores se sienten excesivamente identificados con su papel de padre/madre, y la separación hace que como personas se sientan amenazados en su esencia y valía si dejan de convivir con sus hijos.

     Cuando una persona se siente amenaza en algo importante, puede reaccionar de forma violenta, física o psíquicamente.

     – Uno de los progenitores pierde una gran parte de su poder adquisitivo después de la separación, por lo que siente amenazada la cobertura de sus necesidades básicas. Ello hace que la probabilidad de reacciones improcedentes, incluso desconocidas hasta entonces para la propia persona, sea significativa.

     – El padre o la madre se ven literalmente en la calle. En estos casos la separación se posterga normalmente hasta que la situación se vuelve dramática. Y los hijos sufren e interiorizan toda la emocionalidad negativa de sus padres y las formas ineficaces y desgraciadas de abordar el asunto; un asunto complejo que toca las profundidades del alma humana.

TerapPareja

     En nuestras sesiones pueden apoyarse de forma profesional para que puedan llevar a cabo una separación racional, justa, y generosa con los menores.

.  .  .  .  .

Este gabinete también da cursos y talleres de Crecimiento personal y talleres.

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